CAE: La suma de todos los males

La Segunda

El varias veces pospuesto proyecto de ley que modificaría el Crédito de Aval del Estado (CAE) condensa varios de los problemas que enfrentamos como país. Veamos:

1. Izquierda obstinada. No se ha mejorado el CAE porque la izquierda se opuso a cualquier cosa que no fuera la gratuidad, pero ahora que está en La Moneda propone lo mismo que se presentó al Congreso hace más de una década. Según lo que ha trascendido del proyecto, el nuevo crédito estudiantil sería contingente al ingreso y tendría una tasa de interés subsidiada. ¡Vaya beneficio! Así funciona el CAE desde 2012: nadie paga más del 10% de sus ingresos. Entre los egresados la cuota promedio es de $50 mil y 46% de quienes desertaron sus carreras paga menos de 1UF. Además, los pagos se suspenden en caso de cesantía. La diferencia sería que en la propuesta no participarían los bancos ¿Novedad? Ninguna. Que el Estado emita este tipo de créditos fue propuesto por el mismísimo Milton Friedman en 1955 y también por el ex ministro Beyer durante la primera administración Piñera.

2. Prioridades equivocadas. Toda la evidencia demuestra que para mejorar los resultados educativos se debe invertir fuertemente en educación inicial porque es la base sobre la cual se construyen otros aprendizajes. ¿Qué ha pasado en Chile? Justo lo contrario: en la última década, el gasto en educación superior se ha duplicado y en el resto de los niveles educativos solo ha crecido un 36%.

3. Populismo irresponsable. El excesivo gasto en educación superior se explica por la gratuidad. Muchas veces se advirtió, al igual que en el caso de los retiros de los ahorros previsionales, de los perjudiciales efectos que ella tendría. Por ejemplo, del efecto del Estado fijando los precios de los aranceles. Como era de esperar, se establecieron por debajo de los costos de las instituciones, generando millonarios déficits que afectan la calidad de la educación y la investigación de las instituciones.

4. Descontrol del gasto. Ante la promesa de condonación del CAE, el porcentaje de alumnos en mora se disparó: en 2013 eran el 42%, en 2023 el 60%. Es decir, de facto se generó un perdonazo que, con o sin condonación, genera un enorme gasto fiscal.

5. Deterioro de las instituciones. Por lo arriba expuesto, condonar el CAE es una pésima idea. Pero el hecho que ya han pasado dos tercios de la administración Boric y que la octava promesa de su programa de gobierno ni siquiera haya sido ingresada al Congreso debilita la confianza en las instituciones, sin las cuales es imposible vivir en sociedad.

En suma, la discusión en torno al CAE es un reflejo de las razones de por qué Chile está atrapado en la trampa del ingreso medio. Para salir de ella es urgente retomar el pragmatismo y discutir las políticas públicas en base a un análisis riguroso de sus costos y beneficios.

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