Se dice que el Chicago Tribune nunca deja de poner en portada los asesinatos que, con demasiada frecuencia, se producen en el sur de esa ciudad. ¿El objetivo? Que sus lectores no pierdan el asombro ante esas tragedias. Con el alza del nivel de violencia en Chile, esa debería ser una práctica que se debiera seguir. De lo contrario, nos pasará lo que está sucediendo con las listas de espera en la salud estatal.
Pese a que ya afectan a casi 2,5 millones de personas -un 15% de los usuarios de Fonasa-, hace tiempo dejaron de ser titulares en los diarios. De hecho, a pocos parece importarle que, entre el primer trimestre de este año e igual trimestre de 2023, quienes esperan por prestaciones GES hayan subido un 32%. ¡Son intervenciones cuya oportunidad está garantizada por ley!
Por su parte, los tiempos de espera, que venían bajando desde mediados de junio de 2021, volvieron a subir entre enero y marzo. Así, la espera promedio para una consulta con un especialista es de 356 días. Sí, leyó bien, prácticamente un año de espera para ser atendido por un oftalmólogo o un ginecólogo. En el caso de las intervenciones quirúrgicas es peor: la espera promedio es de 449 días. Es cierto que estas cifras son menores que hace un año, pero el cambio de tendencia respecto a lo visto en trimestres previos es una señal de alerta. En ese sentido, hace bien el Ministerio de Salud en pedir colaboración a las exautoridades del área. Sin embargo, ello no es suficiente.
Fonasa requiere una cirugía mayor. Debe “dolerle” que sus afiliados esperen por más de un año para ser atendidos. Debe exigir a los hospitales estatales productividad y eficiencia en el uso de recursos que son de todos los chilenos. El seguro estatal debe “cobrar” por las 7 mil cirugías suspendidas en estos hospitales durante el primer trimestre. Debe ser capaz de negociar buenos precios con los prestadores privados que son parte de su red de atención.
Mientras no se mejoren los incentivos que rigen al sistema, será imposible entregar una salud más oportuna a quienes lo requieren. Incluso si se invierten más recursos. En ese sentido, en marzo el NHS inglés reportó listas de espera de 6,3 millones de personas. Un seguro monopólico estatal no funciona, ni acá ni allá.
La oportunidad de una reforma más profunda la dio, curiosamente, la Ley corta de Isapres, en la que el gobierno se comprometió a ingresar, antes de febrero de 2025, un proyecto de ley para fortalecer Fonasa. Ese es el primer paso. Los cambios a la forma en que se gestiona el personal médico de los hospitales y la mayor resolutividad de la atención primaria deben ser los siguientes. Ahí se juega la promesa del Presidente Boric de llevar la mediana de los tiempos de espera a 200 días en el caso de las cirugías. Una meta que hoy se ve, lamentablemente, más lejana.
Columna de Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas, publicada en La Segunda.-