Una nueva mayoría

El Líbero

Un hecho de gran trascendencia política se produjo el martes en el Senado. La elección de José García, de Renovación Nacional, como presidente de la Cámara Alta y de Matías Walker, de Demócratas, como su vicepresidente, configura la consolidación de una nueva mayoría en la política chilena.

Dicha mayoría ya venía gestándose a partir de la derrota del gobierno del Presidente Boric el 4 de septiembre de 2022 por una amplia mayoría de chilenos que rechazó el proyecto constitucional de refundación de Chile. Tuvo un paréntesis de duda con el nuevo rechazo por parte de la ciudadanía el 17 de diciembre de 2023 al proyecto de Constitución elaborado por una mayoría de derecha y el apoyo del centro; pero revive a partir de la votación de la mesa del Senado, pues la coalición que el martes triunfó fue capaz de superar la derrota de diciembre pasado a partir de la convicción de sus integrantes de que la coalición gobernante sólo podía traer desventuras a Chile, por lo cual es necesario forjar una nueva mayoría para disputar el poder a la izquierda.

Sin embargo, el hito que ocurrió esta semana no habría podido producirse de no contar con la invaluable colaboración de la izquierda y el gobierno del Presidente Boric. El pacto administrativo que estaba vigente desde el año 2022 obligaba a los senadores de oposición, con excepción de aquellos militantes de Renovación Nacional, partido que no lo suscribió, a votar por un candidato del PPD para la presidencia del Senado. Ese pacto, no obstante, había obligado también a las partes a una determinada conformación de las diferentes comisiones del Senado. Y con anterioridad a la votación para la Mesa, los senadores oficialistas desconocieron el acuerdo al no integrar a la senadora Ximena Rincón, de Demócratas, al elenco de la importante Comisión de Hacienda del Senado, como lo establecía dicho protocolo. En las discusiones previas, el oficialismo deslizó que no incluiría a Ximena Rincón en la Comisión de Hacienda, pues ella integraba el partido Demócrata Cristiano a la fecha en que se suscribió el acuerdo, a lo que ella replicó que el protocolo era nominativo e incluía su nombre.

Producido este impasse, la senadora se mantuvo en su posición y en una muestra de su habilidad política dejó en manos de los senadores de Chile Vamos la decisión de hacer respetar el acuerdo en todas sus partes. El senador Javier Macaya, presidente de la UDI, fue muy claro al declarar, en forma pública y oportuna, que el protocolo del año 2022 debía respetarse en todas sus partes y si el oficialismo no honraba su compromiso de integrar a Ximena Rincón en forma previa a la votación de la mesa del Senado, los senadores de Chile Vamos que suscribieron el acuerdo se sentían liberados de su obligación de votar por el senador del PPD Pedro Araya, quien después de muchas dilaciones había sido nominado por ese partido como candidato a presidente del Senado.

Como el oficialismo persistiera en su actitud de exigir el cumplimiento de aquella parte del acuerdo que les favorecería, pero no honrar la obligación de integrar a Ximena Rincón a la comisión de Hacienda, cuestión que no les gustaba, se inició la votación y mientras los 22 votos de la izquierda favorecieron al senador Pedro Araya, los de la oposición se concentraron en el nombre de José García Ruminot, destacado senador por La Araucanía, que había sido propuesto por su partido, Renovación Nacional, y quien obtuvo 27 votos siendo elegido presidente del Senado. A continuación, el senador Luciano Cruz-Coke, quien sería el candidato a vicepresidente por parte de la oposición, se dirigió al senador Matías Walker para ofrecerle ser él el candidato a vicepresidente favorecido por los votos de Chile Vamos. Así se completó este hito político que puede cambiar el futuro de la política chilena.

Los senadores oficialistas emitieron duros epítetos para referirse a sus colegas de oposición. Incluso reclaman que una senadora de su bancada, en medio de la votación, al caer en cuenta que perderían la elección habría enviado un “papelito” a la senadora Ximena Rincón aceptándola como integrante de la comisión de Hacienda. La senadora Rincón habría replicado que ello no correspondía, que era extemporáneo y que ella no era jefe de su bancada. Más allá de la hojarasca, resulta increíble la actuación del oficialismo y la torpeza con que se condujeron, caminando voluntariamente hacia una importante derrota política.

La actitud oficialista, que podría parecer inexplicable, corre a mi juicio un velo acerca de la coalición que nos gobierna y su entendimiento de los conceptos de acuerdo y de democracia. Curiosamente, para ellos un acuerdo es un acto de sumisión, mediante el cual sus adversarios adhieren, sin exigencia alguna, a los deseos del gobierno. Ya lo hemos visto cuando les rechazan su reforma tributaria e insisten con un “pacto fiscal” que sería un acuerdo de ellos consigo mismos.

Al parecer, como ellos abogan por la resignificación conceptual a partir del lenguaje, creen que pueden cambiar la realidad a su mera voluntad. Eso es propio de una mentalidad totalitaria y desconoce que hay realidades que no pueden modificar a su antojo. Una de ellas, es la realidad del poder. Y el poder político ha cambiado en Chile, porque la voluntad de la mayoría ha cambiado también. Este “Rinconazo” se los viene a recordar con crudeza.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en El Líbero.-

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