FAMILIAS Y ESTUDIANTES EN LA FILA

Las filas de apoderados que buscan un cupo para su hijo en el colegio de su preferencia llevaron a poner nuevamente los ojos en el Sistema de Admisión Escolar (SAE) que se introdujo en 2016. El problema de fondo, sin embargo, no está al momento de la admisión, sino en la insuficiente oferta de establecimientos educativos de calidad en el país.

Pero, ¿qué nos llevó a extraviar tan evidentemente el diagnóstico? La respuesta está en la administración de la expresidenta Bachelet que, apoyada por quienes hoy nos gobiernan, y basados en prejuicios más que en evidencia, acusaron a los colegios de discriminar arbitrariamente a sus postulantes e instalaron la idea de que su mejor calidad no era más que la capacidad para atraer alumnos de buen rendimiento. Bajo esa lógica, si se suprimía la selección basada en criterios como el mérito académico y se introducía, en cambio, un sistema aleatorio como el SAE, los mejores estudiantes se repartirían entre los colegios y eso bastaría para equiparar sus resultados.

Hoy vemos que nada de eso era cierto y que avanzar hacia una mayor calidad es mucho más complejo que prohibir la selección, el lucro y establecer un acceso gratuito. Las familias siguen prefiriendo determinados colegios que, además de una buena formación académica, les ofrecen disciplina, valores, buen clima de convivencia y una larga lista de atributos que cada una de ellas juzga y las motiva a hacer estas filas.

Pese al SAE, la selección sigue operando, pero ahora de una manera más frustrante para las familias y sin mejorar un ápice la calidad. Esperemos que esta vez el Gobierno no equivoque el diagnóstico y se enfoque en los temas que realmente permitirán mejorar las alternativas educativas para ellas.

 

Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas y María Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social, carta publicada en El Mercurio.-

Tags:

otras publicaciones

El Líbero

Diario Financiero