Ricardo Caballero afirma que la economía mundial se encuentra en una situación muy particular en que políticas tradicionales no bastan para sortear una recesión. Su recomendación conceptual es que dejemos de ver a la política monetaria solamente como una herramienta para afectar tasas de interés, para concebirla como un instrumento para incidir en los precios de los activos. Hace años que el economista chileno de MIT, cuyos análisis se nutren de un acabado conocimiento de los mercados financieros, nos está advirtiendo acerca de la importancia de los activos financieros en la explicación de los ciclos de la economía mundial.
Caballero estuvo en Chile invitado por el Grupo Security junto a Cayetana Álvarez de Toledo, reanudando sus interesantes aportes luego de dos años de ausencia por las restricciones derivadas del Covid19.
El Covid19 no sólo es responsable de privarnos del análisis de Caballero por dos años, sino también de la situación tan particular de la economía mundial, un mundo al revés lo llama el economista, que exige una mirada distinta. Sucede que, en casi todas las economías, en gran parte por las políticas monetarias expansivas del año 2021 para ayudar a la población afectada por la pandemia, la inflación está muy por encima de las metas de los bancos centrales por lo cual éstos han comenzado a subir las tasas de interés. Pero resulta que por las restricciones a la movilidad para combatir el Covid19, la oferta agregada también se vio afectada y no se ha podido recuperar tan rápido por problemas de logística.
En EE.UU. pareciera que la oferta agregada empieza a recuperarse, lo que permitiría cerrar la brecha más rápido, lo que no ocurriría en Europa afectada ahora por otro shock de oferta provocado por la guerra y su impacto en el abastecimiento y precios de la energía. Esta diferencia ha hecho que en Estados Unidos las expectativas inflacionarias reaccionen y ya se espere una baja sustantiva en el ritmo de aumento del nivel general de precios para fines de este año y el próximo. Así, la economía de Estados Unidos empezaría a ver la luz al final del túnel con un aumento de la oferta agregada, disminución de la demanda agregada y caída de las expectativas de inflación.
No obstante, y aquí Caballero introduce el rol del precio de los activos, los instrumentos que tienen los bancos centrales (básicamente compra de bonos) les permiten afectar los precios de los activos financieros (bonos y acciones) en forma bastante rápida; no así los precios de otros activos, como las propiedades, que son un componente importante de la riqueza. El mundo al revés entonces es cuando los consumidores perciben que las cosas van a mejorar porque el ajuste del FED funciona y ello se transforma en una mala noticia porque destruirá riqueza. Las buenas noticias sólo vienen por indicios de mejoramiento de la oferta.
Y pese a que el FED actúa en los Estados Unidos, ello afecta a todo el mundo, especialmente a Europa, Asia y países emergentes porque más de un tercio de la riqueza está concentrado en activos norteamericanos. China tiene una situación distinta pues no tiene inflación alta ni excesos de demanda. Aun así, al igual que Japón y otros, el fortalecimiento del dólar por la política monetaria restrictiva del FED puede llevarla subir las tasas de interés para defenderse de la depreciación de su moneda. Complejo escenario donde el consejo de Caballero a autoridades económicas es no equivocarse con sus políticas. Ojalá lo escuchen en Teatinos 120.
Luis Larraín, Presidente del Consejo, columna publicada en el Diario Financiero.-