UNA REFORMA LABORAL DESENFOCADA

Pulso

A continuación reproducimos la columna de Sergio Morales, abogado del Programa Legislativo, publicada en Pulso:

Recientemente la comisión de trabajo de la Cámara de Diputados aprobó la idea de legislar la reforma laboral, con una votación reñida de 7 a 6.

Lo cierto es que luego de oír a una serie de expertos en temas laborales, la mayoría de los exponentes han concordado en que el proyecto de ley del gobierno no aumenta per se la productividad ni resuelve los principales problemas presentes en el mundo del trabajo.

En primer término, este proyecto está focalizado sólo en trabajadores formales del sector privado que presten servicios en empresas de más de 8 dependientes, dejando fuera a casi el 70% de la fuerza laboral, que finalmente se verá perjudicada, pues materias como la extensión automática de beneficios, pisos mínimos y titularidad sindical no hacen otra cosa que poner una barrera a la entrada a desocupados, informales, cuenta propia que quisieran acceder al mercado laboral formal, atendidas las cargas que implicará la contratación de personal nuevo.

Las opiniones de gremios y profesionales han sido mayoritarias en indicar que lo que se hace necesario es rediseñar el sistema de capacitaciones en Chile, contemplando programas focalizados, de a lo menos 600 horas y a cargo de instituciones y profesionales serios que aseguren una adecuada calificación de los trabajadores que los habilite para obtener movilidad laboral y mejoras remuneracionales.

Asimismo, la gran parte de los expositores a la comisión basándose en las últimas cifras y en el reporte en materia laboral de la OCDE, dan cuenta que uno de los principales temas que se debe enfrentar es la baja tasa de participación de mujeres y jóvenes en el mercado laboral, cuestión que se logra con mayor adaptabilidad laboral, incentivos al teletrabajo y la modificación al régimen de salas cunas del famoso artículo 203 del Código del Trabajo.

Nadie podría negarse en avanzar en mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y perfeccionar el mundo del trabajo, pero el "cómo" no es trivial, pues el camino debiese ir por incentivos al esfuerzo y al mérito individual, la productividad de la empresa y sindicatos o grupos negociadores transparentes, responsables y representativos de sus afiliados. Todo lo anterior es posible asegurando un respeto a las libertades y derechos de los trabajadores y de los empleadores, de modo de asegurar equilibrios razonables que disminuyan la conflictividad y potencien acuerdos que beneficien a ambas partes, temas y ejes que cuesta encontrar en la famosa reforma laboral.

 

 

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