FORTALECER EL CRECIMIENTO DE TENDENCIA: UN DESAFÍO

La Tercera

A continuación, reproducimos la columna de Luis Felipe Lagos, Macroeconomista Senior de LyD, publicada en La Tercera.

Si bien el Banco Central y el Comité de PIB Tendencial estiman que el crecimiento de tendencia de la economía sería 5% y 4,8% respectivamente el 2014, existen varias opiniones que lo sitúan más cerca de 4%. Como explicamos a continuación, la trayectoria esperada para la acumulación de factores como de la productividad sugiere que esta última cifra es más probable para el futuro.

¿Pero por qué preocuparse de fortalecer el crecimiento si Chile ya alcanzó un PIB per cápita que lo ubica entre los países de rango medio alto? En la discusión de política económica se ha venido insinuando que más importante que el crecimiento son otros objetivos: como reducir la desigualdad; ampliar el acceso a la cultura; reducir la contaminación ambiental; mejorar  la calidad de la educación y salud; etc. Sin embargo, todas estas metas están relacionadas con el ingreso por habitante. Los países más ricos son más igualitarios; respetan más el medio ambiente y la calidad de la educación es mayor. Ciertamente, el PIB no es un indicador perfecto del bienestar, pero su crecimiento es una condición necesaria, aunque no suficiente, para alcanzar el desarrollo.

Para el período 2000-2012, la contribución promedio del capital al crecimiento de 4,5% del PIB alcanzó a 2,5%. El país experimentó un boom de inversión a partir de la recesión de 2009. Sin embargo, en el transcurso de este año hemos observado una desaceleración muy fuerte de ésta, reflejando la paralización de proyectos de energía y una menor inversión en minería, dado el menor precio del cobre. Asimismo, el menor crecimiento y la mayor incertidumbre estarían afectando otros sectores. En la medida que el nuevo gobierno adopte una reforma tributaria que perjudique el ahorro e inversión, y que mantenga una situación de incertidumbre debido a la dificultad de llevar a cabo su programa, la contribución del capital descenderá.

La contribución del trabajo, sin ajuste por calidad, promedia 1,5% en el período. Ésta se ve beneficiada por el fuerte crecimiento del empleo de los últimos 3 años. Sin embargo, la baja tasa de desempleo junto al envejecimiento de la población y la caída en la tasa de crecimiento de ésta, anticipan una menor contribución de este factor. Para hacer frente a estos eventos, se debería incrementar la tasa de participación de la mujer desde el 48% actual a 55%, correspondiente al promedio de los países de la OCDE. Adicionalmente, la participación laboral de los jóvenes también puede incrementarse. Esto requiere reformas al mercado laboral, principalmente flexibilidad de jornadas, capacitación y facilidades a las madres para el cuidado de los niños.

Finalmente, es crucial incrementar la PTF para asegurar el impulso al crecimiento del PIB de tendencia. Ésta ha tenido un comportamiento muy discreto de 0,5%, observándose un repunte durante 2012-2013 que puede responder al comportamiento cíclico de ella y a las medidas de la agenda pro crecimiento, aunque muchas de ellas se encuentran todavía sin implementar. Es preciso avanzar en mejorar la competencia de los mercados, flexibilizar el mercado laboral para facilitar la movilidad de factores hacia los sectores más productivos, continuar con la reforma del Estado para incrementar su eficiencia, reducir las barreras para iniciar y liquidar negocios y costos energéticos.

En el tema de la productividad laboral es crucial el aumento de la calidad de la educación y la capacitación en el trabajo. Un estudio de la consultora McKinsey concluye que la productividad laboral en Chile es sólo un 32% y 38% de la de EE.UU. y OCDE respectivamente. Hay mucho por avanzar. Sin embargo, el proyecto de reforma educacional pone su acento en la gratuidad de esta, pero no es claro en cuanto a las reformas estructurales en la educación escolar para capacitar profesores y mejorar currículos.

En resumen, para mantener un crecimiento de tendencia de 5% se requeriría de una tasa de inversión de 28%, hoy se empina al 26,8%, junto a un crecimiento del empleo de 1,5% y productividad de factores de 1%.

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