El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer la tasa de desempleo correspondiente al trimestre octubre-diciembre de 2016, de un 6,1% a nivel nacional, cifra una décima menor que el trimestre móvil pasado pero tres décimas mayor que el mismo periodo de 2015. Si bien este nuevo resultado es una vez más algo mejor de lo que adelantaba el mercado, que apuntaba más bien a una mantención, la composición de los empleos que se están creando–como ha sido la tónica del año- sigue siendo preocupante, situación que como hemos mencionado en el pasado es aún más evidente en la Región Metropolitana.
Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, explica que el crecimiento anual de la ocupación a nivel nacional cercano al 1,0% -menos de 90 nuevos puestos en 12 meses- es lo que uno esperaría de una economía que habría crecido en torno al 1,5% en 2016, con un último trimestre especialmente débil. Sin embargo, y esto ha sido lo que ha marcado el año, seguimos observando la misma preocupante tendencia desde hace algunos meses: la mayor parte de los 80 mil empleos creados respecto a 12 meses atrás es por cuenta propia (76 mil). Empleo, que en general, presenta un importante componente de informalidad, menores remuneraciones, y tiende a ser más esporádico. Sólo como muestra de esta informalidad, del millón setecientas cincuenta mil personas que trabajan por cuenta propia casi 357 mil ejercen su labor en la vía pública y otras 320 mil lo hacen en su hogar. Adicionalmente, mientras que 437 mil trabajan sólo entre 1 a 15 horas a la semana habitualmente, 753 mil estarían disponibles para trabajar más horas inmediatamente si esto fuese posible.
Vale recordar que fue en la segunda mitad del 2016 cuando, por primera vez en los más de 6 años comparables de la Nueva Encuesta de Empleo, se observaron contracciones del empleo asalariado a nivel nacional respecto a 12 meses atrás. Las que actualmente -aunque de manera más moderada- continúan. A nivel de la Región Metropolitana, este fenómeno -la contracción del empleo asalariado- venía ocurriendo desde ya algunos meses.
"Por último, es importante tener en cuenta que el promedio de 6,1% para la tasa de desempleo esconde realidades muy diversas. En Antofagasta y Coquimbo el impacto de la minería –sector que pierde más de 21 mil empleos en 12 meses- ha sido muy significativo y ha llevado a que en dichas regiones se registren las mayores tasas de desempleo del país", señala Klapp.

En concreto, la expansión de la ocupación de 1,0% en 12 meses, se explica, al igual que el trimestre anterior por un positivo aumento de los empleadores de un 2,6% -con una incidencia de solo 0,1 puntos-; un empleo por cuenta propia que crece un 4,6% incidiendo 0,9 puntos, es decir una fracción importantísima de la expansión de la ocupación; por su parte, el empleo asalariado se contrae un leve 0,1% y una incidencia de -0,1 puntos.
Ahora bien, el empleo por cuenta propia agrupa a un conjunto bastante diverso de actividades, que incluye tanto a un profesional o técnico independiente –siempre y cuando no emplee a otros, pues se consideraría empleador- como también a personas que ejercen el comercio ambulante o estaciona autos en la vía pública. "De hecho de acuerdo a datos del INE, son más bien los empleos de baja calificación y mayor inestabilidad laboral los que dominan en los empleos por cuenta propia que se están creando", agrega el economista.
Lo anterior, acompañado de una expansión de la fuerza de trabajo, de 1,6% versus igual periodo de 2015, explica el leve aumento en la tasa de desocupación respecto a un año atrás.

En el actual contexto de débiles expectativas para el crecimiento de 2017 (y donde superar el 3% parece cada vez más complejo), la baja confianza empresarial y de consumidores, que ha repuntado pero continúa en terreno negativo, el claro fin del impulso excepcional de la construcción que en 12 meses destruye empleos luego de que a comienzos de año creaba más de 70 mil puestos, además del poco dinamismo de la minería, parece bastante difícil pensar en mejoras evidentes más allá de la eventual estacionalidad del verano.