El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer la tasa de desempleo correspondiente al trimestre septiembre-noviembre de 2016, de un 6,2% a nivel nacional, cifra dos décimas menor que el trimestre móvil pasado pero una décima mayor que el mismo periodo de 2015. Si bien este nuevo resultado es algo mejor de lo que adelantaba el mercado, que apuntaba más bien a una mantención, la composición de los empleos que se están creando –como ha sido la tónica del año- sigue siendo preocupante, situación que como hemos mencionado en el pasado es aún más evidente en la Región Metropolitana.
Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD, explica que el crecimiento anual de la ocupación a nivel nacional cercano al 1,5% es lo que uno esperaría de una economía estancada en torno al 2% o algo por debajo. Contracciones del número de ocupados están más bien asociadas a recesiones pero no a periodos de menor dinamismo. Sin embargo, y esto ha sido lo que ha marcado el año, seguimos observando la misma preocupante tendencia desde hace algunos meses: la mayor parte de los 125 mil empleos creados en el último año es por cuenta propia (87 mil). Este empleo presenta un importante componente de informalidad, menores remuneraciones, y tiende a ser más esporádico. Sólo como muestra de esta informalidad, del millón setecientas mil personas que trabajan por cuenta propia 347 mil ejercen su labor en la vía pública, mientras que 422 mil trabajan solo entre 1-15 horas habitualmente a la semana.
"Vale recordar que en las dos mediciones pasadas, por primera vez en los más de 6 años comparables de la Nueva Encuesta de Empleo, se observaron contracciones del empleo asalariado a nivel nacional respecto a 12 meses atrás. Cosa que afortunadamente no continúa en esta medición, donde se aprecia al menos un crecimiento marginal", cuenta Klapp.
A nivel de la Región Metropolitana, este fenómeno -la contracción del empleo asalariado- venía ocurriendo desde ya algunos meses, pero también parece detenerse y al menos estancarse en el último trimestre móvil.
Por último, es importante tener en cuenta que el promedio de 6,2% para la tasa de desempleo esconde realidades muy diferentes. En la II, III e incluso IV región el impacto de la minería –sector que pierde más de 35 mil empleos en 12 meses- ha sido muy significativo y ha llevado a que en dichas regiones se registren las mayores tasas de desempleo del país.
En concreto, la expansión de la ocupación de 1,6% en 12 meses, se explica (al igual que el trimestre anterior por un positivo aumento de los empleadores de un 3,5%) con una incidencia de solo 0,1 punto-; un empleo por cuenta propia que crece un 5,2% incidiendo 1,1 punto, es decir una fracción importantísima de la expansión de la ocupación; y empleo asalariado con un pequeño avance de 0,6% y una incidencia de 0,4 puntos.
Ahora bien, y como se ha insistido en estas páginas, "el empleo por cuenta propia agrupa a un conjunto bastante diverso de actividades, que incluye tanto a un profesional o técnico independiente –siempre y cuando no emplee a otros- como también a personas que ejercen el comercio ambulante o estaciona autos en la vía pública", asegura Klapp, y de hecho de acuerdo a datos del INE son más bien los empleos de baja calificación y mayor inestabilidad laboral los que dominan en los empleos por cuenta propia que se están creando. Un elemento a tomar en cuenta en medio del debate respecto a las pensiones y cómo mejorar las mismas.
Lo anterior, acompañado de una expansión de la fuerza de trabajado, de 1,7% versus igual periodo de 2015, explica el leve aumento en la tasa de desocupación respecto a un año atrás.

En el actual contexto de débiles expectativas para el crecimiento de 2017; baja confianza empresarial y de consumidores; el claro fin del impulso excepcional de la construcción que en 12 meses de hecho destruye 28 mil empleos luego de crecer por más de 18 meses y que a comienzos de este año creaba más de 70 mil puestos; además del poco dinamismo de la minería (donde de hecho se pierden casi 35 mil puestos de trabajo en 12 meses), parece bastante difícil pensar que la actual cifra de desempleo, algo menor que el trimestre móvil pasado, sea el reflejo de una situación marcadamente mejor sino más bien de que no habría deterioro adicional, y una lenta normalización hacia nuestro crecimiento de tendencia.
Una mirada complementaria, que confirma que si bien la situación es precaria las personas no ven deterioro adicional, es aquella que entrega la última Encuesta de Percepción de Desempleo LyD para diciembre de 2016.
