El Banco Central dio a conocer el IMACEC de agosto, el cual con un 2,5% de expansión en 12 meses se situó bastante por encima de las expectativas previas a los datos sectoriales del INE, e incluso superó a las predicciones que se manejaban luego de que se conocieran los relativamente buenos datos mensuales para la minería y la manufactura.
En concreto, los indicadores sectoriales incluyeron un repunte de la producción minera (3,4% medida en 12 meses) luego de 4 meses de caídas, lo que sumado a un lento crecimiento de la producción de electricidad, gas y agua potable (1,1%) y una más razonable expansión de las manufacturas (2,4%), implicaron que el Indicie de Producción Industrial del INE que los agrupa, de hecho se expandiera –lo que no ocurría desde marzo- en un 2,8%.
Esto, fue parcialmente contrarrestado por un sector comercio que se expandió apenas un 0,2% respecto a agosto de 2015 (y que de acuerdo a la CNC en la Región Metropolitana, de hecho se habría contraído en casi un 4%). Cifras del comercio que sin embargo deben mirarse con cautela, pues agosto contó con un sábado y un domingo menos que el año anterior, lo que es especialmente incidente para este sector.
Volviendo a la cifra dada hoy a conocer, la expansión de 2,5 en 12 meses es 2,0 puntos porcentuales mayor que el registro del mes anterior, y 0,9 puntos superior a lo experimentado el mismo período un año atrás. La serie desestacionalizada avanza un 0,4% respecto al mes anterior, y un 2,2% respecto a igual mes de 2015, que contó con un día hábil menos.
Otro elemento a considerar en el análisis es la velocidad del IMACEC (comparación de promedios trimestrales consecutivos desestacionalizados y anualizados) que suele aportar antecedentes adicionales acerca del estancamiento, potencial desaceleración adicional o eventual repunte de nuestra economía. Esta medida con un 1,3% (2,7% excluyendo la minería) en agosto, puede interpretarse como un elemento más que apunta hacía un fin de año sin demasiadas sorpresas en materia de crecimiento.
Este es sin duda un mejor resultado que lo que se anticipaba, incluso si se deja de lado la positiva contribución del sector minero. De hecho, mientras la minería explicó directamente 0,3 puntos de la expansión, el resto de la actividad contribuyó en 2,1 puntos, un resultado algo mejor que lo registrado en los meses anteriores. Sin embargo, y tal como –correcta y prudentemente- ha insistido el ministro Valdés, los datos mensuales tienden a ser volátiles e interpretar cambios de tendencia a partir de un solo punto, lo que puede llevar a cometer errores. Vale la pena recordar, que incluso tras este resultado, se alcanzaría en los 8 primeros meses del año una expansión de apenas 1,8% y 2,2% excluyendo la minería, lo que es a todas luces insuficiente.
"Mirando hacía adelante, el panorama no es demasiado alentador y no abundan las señales –más allá de leves alzas en la confianza empresarial- que pudieran adelantar mayor recuperación", comenta Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD. Más bien pareciera confirmarse el diagnóstico de estancamiento, con un crecimiento algo mayor al 2% para el próximo año, y una lenta convergencia hacia nuestro crecimiento de tendencia hacia el final de la década, tal como adelanta el FMI y otros organismos internacionales.
