El proyecto de ley que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (presentado por la actual Administración en enero de 2016) se encuentra en avanzado estado de tramitación en el Senado. El Ministerio tendrá dos subsecretarías, la de las Artes y la del Patrimonio Cultural; tendrá secretarías regionales ministeriales; existirá un Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y Consejos Regionales.
Como se sabe, los ministerios son organismos planificadores. El que ahora se viene creando colaborará con el Presidente de la República en el diseño, formulación e implementación de políticas, planes y programas para contribuir al desarrollo cultural y patrimonial armónico y equitativo en toda su diversidad.
Sin desconocer la importancia de la cultura, cabe preguntarse si se requiere un órgano de Estado que la planifique, lo que podría derivar en un instrumento de orientación ideológica. Desde luego, no se define cultura a nivel del proyecto, pero se indica que se aplicará lo que defina la UNESCO como “cultura”, “diversidad cultural”, “patrimonio cultural” y “patrimonio cultural inmaterial”, en instrumentos internacionales ratificados por Chile. Existen diversos instrumentos de la UNESCO sin que se pueda determinar a cuál de ellos se alude en el proyecto de ley. En uno de dichos instrumentos (no ratificado aún) se establecen principios que inciden directamente en cuestiones que van más allá de la cultura y pretenden instaurar “un nuevo orden económico internacional”.
Este aspecto del proyecto de ley no ha sido hasta ahora debidamente esclarecido y se debiera precisar en lo que resta de su tramitación en el Congreso Nacional.
Pablo Kangiser, abogado del Programa Legislativo de Libertad y Desarrollo.-