Si analizamos tres períodos de la historia económica del país - 1810 a 1910; 1929 a 1940 y a partir de 1974 - los resultados están a la vista: la economía chilena ha exhibido un mejor desempeño económico cuando ha existido mayor competencia en sus mercados domésticos. En el período de sustitución de importaciones la economía chilena perdió respecto de EE.UU., mientras a partir de mediados de los 80, donde se implementa una economía con mayor competencia producto de la apertura comercial y financiera, la economía chilena se recupera respecto de EE.UU. En definitiva, la evidencia histórica demuestra la importancia que tiene el sistema económico en la trayectoria de desarrollo económico de un país.
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LOS INDICADORES REFLEJAN QUE LOS PAÍSES - UNOS ANTES, OTROS DESPUÉS- HAN REALIZADO ESFUERZOS POR IR MOVIÉNDOSE CADA VEZ HACIA MAYORES NIVELES DE COMPETENCIA
El caso de Chile no es muy distinto: antes de mediados de los 90, la mayoría de los países exhibía indicadores sin movimientos importantes y en niveles altos (indicando una posición baja en competencia), situación que cambia a partir de mediados de los 90, donde se ve un constante y transversal descenso del indicador hacia niveles más proclives a la competencia. Una característica particular de Chile es el relativo estancamiento que se produce a partir del año 2000 en adelante, cuando el indicador se estabiliza en torno a 2,0, sin nuevas señales de mejoramiento en los últimos 10 años. No obstante, el índice de Chile se ubica en un nivel relativamente favorable respecto de la muestra de países, ubicándose por debajo de la mediana y en niveles similares a los exhibidos por Japón e Islandia y superando a economías como Nueva Zelanda, Irlanda y Finlandia.
A nivel sectorial, la situación de Chile tampoco es distinta de la tendencia global mostrada por los países de la OCDE. En efecto, los antecedentes indican que la mayoría de los sectores analizados (mercados que exhiben algún tipo de externalidad de red como Electricidad, Gas, Telecomunicaciones, Correos, Ferroviario, Aerolíneas y Carreteras) exhibía un nivel alto en el indicador en el año 1975, promediando 5 puntos y siendo una señal clara del bajo nivel de competencia de estos sectores. En cambio, el año 2013 la medición indica que esta situación se revirtió (a excepción del sector carreteras, cuyo indicador se elevó), lo que generó un indicador global promedio de 2 puntos, reflejando un cambio sustancial hacia un escenario sectorial de mayor competencia.
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EL APORTE DE LA COMPETENCIA ENTRE 1986-2000 FUE 20% DEL CRECIMIENTO DEL PIB PER CÁPITA CHILENO
Específicamente, durante el período 1986-2000 se observan los mayores efectos en el crecimiento del PIB per cápita de Chile producto de las mejoras en las condiciones de competencia, aportando en promedio 0,84 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento promedio del PIB per cápita, la cual durante ese período alcanzó un 3,9% promedio anual.
En contraste, a partir del año 2001 se observa un importante cambio en la magnitud de los efectos analizados. Este resultado es consistente con la baja variación que exhibe el índice de competencia calculado por la OCDE para Chile en los últimos 13 años. En lo fundamental, esto se explicaría por el hecho que durante la década de los 2000 avanzar en mayores grados de competencia en los mercados ha sido una tarea más difícil, dado el alto nivel absoluto que ya exhibe la economía chilena en el grado de competencia de sus mercados. Así, los avances últimos se han orientado a perfeccionar las instituciones (creación del TDLC y fortalecimiento de la FNE), a fin de consolidar y mejorar el grado de competencia actual. En este contexto, el aporte en el PIB per cápita en el período 2001-2005 alcanzó en promedio 0,24 puntos porcentuales, mientras en el período 2006-2011 fue de sólo 0,06 puntos porcentuales. En consecuencia, en el período 2001-2011 el aporte en el margen de la competencia en el crecimiento del PIB per cápita chileno ha explicado menos del 5% del total de dicho crecimiento, mientras en los 15 años anteriores dicho efecto superó el 20% del total.
El desafío, por tanto, es seguir profundizando la competencia en los distintos mercados de la economía a fin de contribuir con mayor fuerza al proceso de crecimiento económico del país. Una mayor competencia no sólo genera mejoras de eficiencia, sino además permite desafiar a los incumbentes, con la consecuente mayor movilidad económica y social.
