Este lunes el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, salió a dar el anuncio que muchos esperaban, finalmente la reforma tributaria sí va a ser modificada. Uno de los cambios, y el más esperado por gran parte de los críticos, es a la renta atribuida. Tras los cambios, sólo podrán optar a este mecanismo las empresas cuyos socios, propietarios o accionistas sean exclusivamente personas naturales y contribuyentes del impuesto global complementario.
La economista senior de Libertad y Desarrollo, Cecilia Cifuentes, califica como una “actitud positiva” que finalmente el gobierno haya reconocido que existen errores en la reforma tributaria. Sin embargo, cree que lo preocupante es que las tasas de impuestos a las empresas y personas aumentaron.
Por otra parte, Cifuentes explica que al quedar prácticamente con un sistema semi integrado, esto demuestra que el Fondo de Utilidades Tributables (FUT) se mantiene, pero con otro nombre. “El concepto que tendió a demonizarse durante la discusión de la reforma tributaria, yo creo que ahora quedó claro que tenía un sentido. Éste va más allá de ser recursos que no habían tributado, precisamente por lo que estábamos buscando era que esos recursos se mantuvieran como productivos”.
– ¿Cuál es su opinión frente a los anuncios que realizó ayer el ministro Valdés?
– Primero, lo más positivo de lo que se anunció el lunes es que se está reconociendo que hubo un error en la reforma. La capacidad de reconocer errores es valorable y es una señal positiva. Lo segundo, es que esto simplifica el sistema tributario. Pero lo que es complejo es que quedamos con tasas de impuesto a las empresas y a las personas incluso más altas de las que se propuso en la reforma.
– ¿Cómo quedan ahora las tasas?
– Cuando partió la reforma tributaria lo que se planteó con este sistema de renta atribuida, eran tasas de impuesto a las empresas de 25% y a las personas una máxima de 35%. Al desechar la renta atribuida y dejarla sólo como un sistema para ciertos casos bastante excepcionales, las tasas que quedan son de un 27% para las empresas y de un 44,5% para las personas. Entonces, son tasas bastante más altas de lo que se planteó al principio.
– Respecto a la renta atribuida, ¿va a prevalecer el sistema semi integrado?
– Va a prevalecer el sistema semi integrado, éste va a ser el sistema tributario para la gran mayoría de las empresas en Chile. Tiene como ventaja, respecto a la renta atribuida, que mantiene algún tipo de incentivo para reinvertir las utilidades, elemento que no tenía la atribuida.
– ¿Se podría decir que de alguna manera se mantiene el FUT?
– Con otro nombre, pero al final se mantiene el concepto que había detrás del FUT de que hay parte de las utilidades que todavía no pagan a nivel de personas, porque se han reinvertido. Finalmente eso es lo que era el FUT, puede que como nombre desaparezca, pero como concepto de alguna forma permanece.
– ¿Qué nombre se le podría dar?
– Eso habría que dejarlo a la creatividad de los contadores, porque al final son utilidades que pagaron el impuesto de primera categoría pero que no han pagado el impuesto a las personas. Por eso se le puso Fondo de Utilidades Tributables. Ahora uno le podría decir Fondo de Utilidades Por Pagar, la verdad es que ahí no sé, puede ser cualquier nombre. El concepto que tendió a demonizarse durante la discusión de la reforma tributaria, yo creo que ahora quedó claro que tenía un sentido. Éste va más allá de ser recursos que no habían tributado, precisamente por lo que estábamos buscando era que esos recursos se mantuvieran como productivos.
– Había que corregir ciertos elementos del FUT…
– Había que corregir que no se abusara del mecanismo. Si nosotros lo que estamos buscando es un impuesto que grave el gasto de las personas y no el ahorro, tenemos que vigilar que eso sea así y que no haya ahorros o gastos que estén disfrazados de ahorros y no lo sean. Esa era la parte esencial, ver que no hubieran recursos que fueran parte de consumo y que se estuvieran presentando como que fueran ahorro. Eso era controlar la evasión de impuestos.
– ¿Por qué Rodrigo Valdés realizó este anuncio si aún no se sabe cuándo ingresará el proyecto de ley al Congreso?
– Por lo que dijeron, el proyecto de ley ingresaría después de la ley de presupuesto. Es decir, se está haciendo el anuncio con bastante anticipación. A mí me da la impresión de que los cambios que se anunciaron el lunes tienen una motivación más política y de dar una señal de que efectivamente el ministro de Hacienda sigue teniendo influencia en las decisiones que toma el gobierno.
– ¿Cuál sería la consecuencia si el proyecto de ley entra después de que se inicie la discusión del Presupuesto 2016? Tal como lo había anunciado en un principio el Ejecutivo, porque después dijeron que sería “lo antes posible”…
– El efecto práctico no es demasiado, porque todavía no es necesario tener acotadas ya las tasas, porque de todas maneras esta reforma tenía una implementación gradual. Lo que sería ideal es que efectivamente se abrieran espacios en la línea un poco de lo que ha señalado el economista Klaus Schmidt Hebbel. Es decir, de que nos demos el tiempo para quedar con un buen sistema tributario y que el gobierno se abriera a lo mejor a estudiar algunas otras modificaciones además de las que anunció el lunes. Dentro de eso sería prioritario volver a reducir en algo las tasas de impuesto que quedaron por sobre el promedio de la OCDE con esta reforma y siendo Chile uno de los países más pobres de la OCDE, no parece razonable que tenga las tasas más altas que el promedio. Y a lo mejor volver al concepto de una integración de 100%, porque se requieren incentivos para la inversión y eso ya se está viendo con las cifras de inversión que hemos tenido este año.
Fuente: El Líbero.-