Esta mañana la Presidenta firmó el proyecto de ley que establecerá una nueva política nacional docente. El detalle del proyecto aún no se conoce, y estamos a la espera de conocer el texto final, sin embargo a continuación comentamos los principales aspectos que fueron dados a conocer en el anuncio del Gobierno, en relación a lo que contendría este proyecto.
- - La Carrera Profesional Docente tendrá cobertura universal para todos los y las docentes y educadoras que se desempeñen en establecimientos financiados por el Estado.
Esto no nos dice mucho. ¿Significa esto que se quita la gestión de los docentes al director en establecimientos particulares subvencionados? O por el contrario, ¿que se entrega la gestión de éstos a los directores del sector municipal? Nosotros somos partidarios de descentralizar la gestión, pues los sistemas educativos que entregan más autonomía a las escuelas, tienden a desempeñarse por sobre los demás, incluso después de controlar por el nivel de ingresos del país[1]. No sirve de mucho decir que la carrera docente será universal si no se especifica a quién se le delegará la gestión.
- - Se incrementarán los requisitos de puntaje PSU o ranking de notas para quienes quieran estudiar Pedagogía.
Entendemos que hoy en Chile existe una sobreoferta de programas de Pedagogía: el año 2014 había 92 mil alumnos cursando ésta carrera[2] y el 2013 había 227 mil cargos ejercidos por 207 mil docentes en todo el sistema escolar. No obstante, tenemos dudas sobre el impacto que tendrá un aumento de los requisitos a la entrada, en tanto no se logre motivar realmente a mejores candidatos que quieran optar por la Pedagogía y que cumplan con estos nuevos requerimientos. Por ejemplo, limitar hoy el acceso exclusivamente para el 30% de mejor desempeño podría traducirse en reducir casi a cero el número de postulantes; este año sólo 54 de los seleccionados obtuvo más de 700 puntos en la PSU. En esa línea creemos que es necesaria una gradualidad, la que al parecer se contempla en el proyecto.
- - Se exigirá acreditación obligatoria para todas las carreras de Pedagogía.
Nos parece que esto tiene sentido siempre y cuando vaya de la mano con una modernización de la actual evaluación, que pone el foco en los procesos, para transitar hacia una que incorpore variables de resultados, tales como posibilidades de emplearse en su profesión, ingreso esperado, vacantes, etc., de manera de indicar a los postulantes qué expectativas pueden tener para el futuro si optan por la docencia y de esta forma ir contribuyendo con una mejora en el pool de aspirantes.
Entre los anuncios se menciona también una nueva evaluación, similar a la Prueba Inicia (que hoy es voluntaria para egresados de Pedagogía) pero que se rendirá durante la formación y que cumplirá un rol informativo para que las instituciones puedan tomar medidas basándose en sus resultados.
- - Se establece que sólo podrán ejercer como docentes quienes posean título de profesor.
No existen antecedentes que permitan apoyar una medida como ésta, sino que por el contrario, va en contra de las recomendaciones de la evidencia más reciente respecto al aporte de profesionales talentosos que deciden desempeñar la labor docente. Las evaluaciones de los programas “Teach for America” en Estados Unidos[3] y “Enseña Chile” en Chile[4], dan cuenta de que los docentes incorporados por esta vía son más efectivos en términos del aprendizaje que logran en sus alumnos. Al parecer, la certificación tradicional no necesariamente permite reclutar a mejores docentes que otros mecanismos alternativos[5], y en este sentido, la vocación pareciera ser clave. En lugar de restringir el acceso de profesionales talentosos a la docencia, lo que se debiera hacer es flexibilizarlo, de manera de contar con los mejores en la sala de clases.
- - Se habló de un Programa de Inducción para nuevos profesores y un Proceso Nacional de Certificación para ingresar a la Carrera Docente.
La evidencia disponible[6] muestra que los programas integrales de inducción podrían contribuir con elevar el desempeño de los nuevos docentes y sus alumnos, sin embargo, es necesario evaluar el elevado costo que un programa de este tipo supone, así como la disponibilidad de personal que haga de Mentor, y comenzar por ejemplo con un programa piloto de manera de ir revisando su diseño y su impacto.
En cuanto a la Certificación, la evidencia sugiere que este tipo de instrumentos no son una forma muy efectiva a la hora de seleccionar a mejores candidatos. Por ejemplo, las evaluaciones que se han hecho a programas que fijan requisitos para el ingreso a la profesión docente han mostrado un impacto despreciable -o incluso nulo- en el nivel de los docentes reclutados: tanto las certificaciones[7] como los exámenes que evalúan conocimientos específicos[8] han resultado ineficaces en predecir el desempeño de los docentes. Sólo en el caso de países desarrollados estos últimos parecerían tener alguna utilidad que amerite su uso[9].
- Se establecerán 5 tramos de desempeño para la Carrera Docente:Inicial, Temprano, Avanzado, Superior y Experto.
Es importante conocer cuáles serán las consecuencias de estar en cada tramo: ¿qué incentivos tendrán los profesores para pasar de un tramo a otro? En esta línea, es clave conocer qué criterios definirán el paso entre un tramo y otro: ¿será la aprobación de un examen, el paso del tiempo (experiencia), o el desempeño en la sala de clases? Si bien se habló de que el desempeño sería tomado en cuenta, creemos que es importante saber de qué forma se medirá éste: ¿a través de una evaluación docente centralizada como la actual? ¿O se entregará al director la atribución de calificar el desempeño de sus profesores de acuerdo a lo que ocurre en la escuela misma? El anuncio no permite tener claridad sobre estas preguntas, que a la larga resultan clave.
Somos partidarios de que se considere el desempeño del docente, y que éste sea medido de forma descentralizada, pues sólo de esta forma es posible tener en cuenta las diferencias en la realidad de cada establecimiento, de manera de evaluar al docente conforme las metas propias de cada establecimiento. Además la evidencia más reciente muestra que en general los directores suelen poseer opiniones acertadas sobre la eficacia de los docentes bajo su cargo, y que utilizan bien la información relativa a su desempeño para tomar decisiones referidas a la contratación[10]. La presencia de un director eficaz repercute positivamente en el desempeño del establecimiento y un mecanismo a través del cual el director puede mejorar el rendimiento de los estudiantes es la gestión de los profesores[11].
- - Se aumentará el sueldo docente base.
Cada uno de los 5 tramos estará asociado a incrementos en la remuneración del docente. La idea del Gobierno es alcanzar un sueldo mínimo inicial de aproximadamente $ 950 mil bruto (44 horas semanales), a través de un incremento de la renta mínima actual, desde $ 636 mil hasta $ 800 mil. Si bien existe bastante consenso en la necesidad de incrementar las remuneraciones, es importante conocer los criterios que determinen estos aumentos: si es el desempeño docente, de ¿qué forma será éste medido?
- - Se aumentarán las horas no lectivas del contrato.
En promedio, los docentes en Chile dedican más tiempo a la enseñanza que los países de la OCDE que participaron en la Encuesta Internacional de Enseñanza y Aprendizaje 2013 (TALIS por sus iniciales inglés). En ese contexto, nos parece una iniciativa positiva que se disminuyan las horas de clases y se contemple más tiempo para que los profesores puedan preparar sus clases y realizar un trabajo colaborativo y de coordinación. En todo caso, esta misma encuesta reporta que los docentes de los demás países destinan en promedio más horas semanales a su trabajo, pues las menores horas en el aula se compensan con más tiempo para corregir evaluaciones, actividades colaborativas, planificaciones, actividades extracurriculares, atención de padres, entre otras.
Asimismo, es importante mejorar la eficiencia de cada hora de clases, lo que tiene bastante relación con un mejoramiento de la planificación pero también del clima escolar. La misma Encuesta TALIS revela que en promedio los profesores en Chile dedican sólo 73% de sus clases a la enseñanza efectiva, pues el 26% restante deben destinarlo a labores administrativas (11%) y a poner orden (15%). Estos últimos porcentajes están bastante por sobre lo que destinan en promedio los profesores en los demás países de la OCDE que participan en esta encuesta.
En suma, nos parece que todavía falta conocer más detalles que permita realmente discutir los eventuales impactos de un proyecto de la envergadura y el costo que tendría esta iniciativa. Además, teniendo en cuenta que el Gobierno ya ha comprometido iniciativas por un mayor gasto de más de US$ 10 mil millones anuales, es fundamental conocer la disponibilidad de los recursos y el costo de cada uno de estos puntos, de manera de poder sopesar qué es lo que debiera priorizarse. Quedamos entonces a la espera del texto definitivo y del informe financiero del proyecto de ley.
[1] OECD (2013).
[2] Valor obtenido de la base de datos de matrículas, tomando los programas en el área de la Pedagogía (sólo pregrado).
[3] Decker, Mayer y Glazerman (2004).
[4] Alfonso, Santiago y Bassi (2011).
[5] Constantine et al. (2009).
[6] Glazerman et al. (2010).
[7] Kane, Rockoff y Staiger (2006).
[8] Cantrell y Kane (2013).
[9] Meltzer y Wössman (2010).
[10] Rockoff et al. (2011).
[11] Branch, Hanushek y Rivkin (2012).