Durante las últimas semanas, el foco de la atención ha estado puesto en Venezuela, luego de que el 28 de julio los ciudadanos pudieran votar a las elecciones presidenciales.
Las dudas sobre la transparencia de este proceso electoral no tardaron en hacerse presente, ya que a las pocas horas la oposición acusó un fraude electoral y desde ese día los venezolanos han estado presionando en las calles, manifestándose, exigiendo que se respete la voluntad popular. Por el contrario, el Consejo Nacional Electoral proclamó sin pruebas una nueva victoria del chavismo con Nicolás Maduro a la cabeza.
Para analizar este complejo tema y también la crisis que está viviendo en este momento Venezuela, conversamos con el venezolano Miguel Ángel Martínez, profesor de estudios políticos, consultor y analista de diversas organizaciones, doctor también en conflicto político y procesos de pacificación de la Universidad Complutense de Madrid.
¿Cuáles han sido las principales consecuencias de la instauración del socialismo del siglo XXI, como lo llamaba Chávez, tanto para Venezuela como para la región latinoamericana?
Es un régimen político que ya tiene un cuarto de siglo en el poder y que ha cambiado profundamente la morfología social de Venezuela. La primera consecuencia evidente es que ha habido una reversión autoritaria, Venezuela, que durante décadas se distinguió por tener una de las democracias más sólidas de la región, hoy en día tiene un régimen que muchos politólogos calificamos ya de totalitario y esto ha sido lamentablemente obra de los gobiernos de la revolución bolivariana. No solo es una autocracia, sino que también ha sido una autocracia que ha generado una debacle económica y social en el país.
El producto interno bruto ha caído durante los últimos ocho, nueve años, cerca de un 80%, es una cifra devastadora; ya son más de 8 millones los venezolanos que han dejado el país en ese en ese lapso de tiempo y unos años antes. Entonces Venezuela se ha convertido también en un problema regional, un problema porque no estamos hablando de la crisis de migrantes y de refugiados quizás más grandes del planeta, solo comparable quizás a la de Siria o a la de Ucrania en los últimos años y muchos de los países de la región han sido receptores directos de esta migración entre otros Chile que ha recibido cerca de medio millón de venezolanos y por supuesto esto implica todas unas complejidades para la región. Además, Venezuela, bajo este régimen político, también se ha convertido en un aliado de potencias no democráticas, no hemisféricas. Estoy hablando de países como Rusia, como Irán, que a través de Venezuela han incrementado su influencia en el misterio occidental y en el continente americano.
Esto, entre otras cosas, también se ha visto, a través de una política exterior que cambió por completo la vigencia de los esquemas de integración regional. Cuando el chavismo llegó al poder, veíamos que los principales esquemas de cooperación y de integración económica en la región eran, por ejemplo, la comunidad andina de cooperación o Mercosur. Hoy en día hemos visto que esos esquemas han ido perdiendo fuerza, se han creado otros esquemas de carácter más político como Unasur, la Celac, el Alba, que también atraviesa horas bajas, pero todo esto ha tenido que ver con una política exterior muy intensa y en la cual el chavismo ha invertido muchísimo dinero y muchísima energía para incidir en la región.
Entonces, sin lugar a dudas, ha sido un régimen que ha tenido un profundo impacto en Venezuela y yo diría que también en el plan internacional, especialmente en América Latina.
La realización periódica de elecciones no siempre conduce a la consolidación democrática. ¿Qué explica que aún haya países que consideren que en Venezuela hay democracia?
Efectivamente. Hoy en día está muy en boga toda una biografía especializada sobre los llamados regímenes híbridos, regímenes que claramente presentan una tendencia hacia la autocratización, pero que como se siguen manejando formalmente dentro de los mecanismos y las instituciones de un estado liberal democrático, pues parecería que no son autocracias puras y duras. Ahora bien, hay un momento en donde esa frontera entre lo que es un régimen híbrido y una autocracia, lo que se llama un autoritarismo hegemónico, esa frontera a veces no es muy clara, no es fácil de definir, porque depende de la habilidad con la que ese régimen se sepa mover dentro de cierta formalidad.
Si además ese régimen, como sucede en el caso venezolano, cuenta con importantes aliados internacionales, no sólo en el plano de gobiernos extranjeros, sino también de organismos internacionales, de la academia global, de la prensa de los países desarrollados, de partidos políticos filoautoritarios o que tienen algún tipo de simpatía por la ideología que propugna el régimen venezolano, entonces vamos a ver que se va creando toda una especie de colchón de apoyo que impide que el régimen sea visto como lo que es, que es un régimen autocrático o en todo caso un régimen en cuya hibridez lo acerca muchísimo más a un autocracia que a una democracia. Entonces esto no ha sido gratuito, la cantidad de dinero que ha repartido el régimen de Chávez, no tanto el de Maduro, porque al de Maduro le ha tocado lidiar ya con un Estado en bancarrota en gran medida, pero sobre todo en la época de Hugo Chávez cuando el precio del petróleo estaba por las nubes, ahí se envió muchísimo dinero a través de diversas modalidades a otros países y a otros actores políticos. Entonces aquí ha habido una mezcla de complicidad geológica con convergencia de intereses económicos y de carácter muy pragmático por la cual parecería que ha costado mucho que a la deriva autoritaria en Venezuela se la vea realmente como tal.
En el contexto de la crisis de la crisis venezolana, Luz Inácio Luda Silva, el presidente de Brasil, ha jugado un rol clave como interlocutor entre Venezuela y también la comunidad internacional. ¿Cómo queda el régimen luego de que éste, algunos días atrás, no reconociera el triunfo de Nicolás Maduro?
Ese es un gran detalle porque en Brasil tiene una escuela diplomática reconocida y tiene un prestigio y una influencia en Sudamérica que toda la comunidad internacional reconoce. Ahora bien, a pesar de la proximidad ideológica innegable manifiesta a lo largo del tiempo entre el presidente Lula y su partido, el Partido de los Trabajadores del Brasil, con el movimiento chavista y con los presidentes Chávez y Maduro, lo cierto es que esta elección es muy difícil de reconocer una victoria de Maduro por parte de un jefe de Estado democrático, porque la gran particularidad en este caso es que las fuerzas de la oposición democrática en Venezuela tuvieron la habilidad para recaudar, digitalizar y colgar en un sitio en internet cerca del 85% de las actas emitidas por las máquinas de votación, mesa por mesa.
Entonces, hay una prueba tremendamente sólida de qué fue lo que ocurrió mientras que, por el otro lado, el Consejo Nacional de Electoral Venezolano, ya han transcurrido más de 30 días, han vencido todos los lapsos legales para la presentación de resultados detallados y todavía no lo ha hecho. Simplemente se proclamó vencedor a Nicolás Maduro. Entonces, frente a esta circunstancia, el presidente Lula de Brasil no puede reconocer a Maduro y esto tiene un peso enorme porque Lula también ejerce un cierto liderazgo dentro de las izquierdas regionales, al menos dentro de las izquierdas que aceptan actuar políticamente en el marco de un Estado constitucional y se someten a los resultados electorales en sus respectivos países.
Entonces, claro, ese peso, el peso de Brasil y el liderazgo de Lula dentro de la izquierda regional, indudablemente tienen una influencia muy importante en este sentido y no solo eso, sino que la propia Unión Europea y los Estados Unidos también tienen un voto de confianza a la labor de buenos oficios, por así decirlo, de Lula para intentar influir en la situación de la crisis venezolana. Esto es importante y va a representar un grave obstáculo para que el régimen venezolano pueda alcanzar la legitimidad que estaba buscando con estas elecciones.
Se calcula que ya son siete millones de venezolanos los que han cuido del país y ahora los que quedan y son considerados como una amenaza para la revolución bolivariana, se les persigue, se les encarcela, amparándose también en instrumentos legales como la Constitución. Ahora último lo vimos también con la orden de detención para González, ¿no? ¿Qué margen de acción tiene la oposición frente a este contexto?
La oposición venezolana ha asumido la vía electoral a sabiendo de que esta estaba llena de obstáculos que se apartan de la ley de la Constitución. Sería largo enunciar la cantidad de obstáculos que se han implementado por parte del régimen de Nicolás Maduro para evitar que la voluntad del pueblo venezolano pudiera verse directamente reflejada.
Basta señalar la inhabilitación de María Corina Machado, basta señalar la inhabilitación de su sucesora designada que era la profesora Corina Yoris, podemos citar también las enormes dificultades para que los venezolanos que están en el extranjero, que ya de hecho son más de 8 millones en este momento y esto representa el 25% de la población, un cuarto de la población total, esto sería equivalente a que emigraran de Chile 4 millones y medio de personas, ¿no? Bueno, esa población tan significativa enfrenta enormes obstáculos, no solo para registrarse para votar, sino incluso para obtener sus documentos de identidad. Es una enorme cantidad venezolana en el exterior que ni siquiera pueden tener un pasaporte que no pueden sacar su documento de identidad personal, las dificultades son enormes. Y a esto hay que añadir las dificultades para hacer campaña política en Venezuela, la imposibilidad de acceder a los principales medios de comunicación nacional, radio, televisión, una campaña que se discurrió totalmente a través de las redes sociales. A pesar de todas esas dificultades, la oposición logró doblar el número de votos al candidato oficialista.
Esto es tremendamente significativo y además se organizó hasta el punto de poder contar con ese 85% de las actas que demuestran la victoria del candidato en Edmundo González Urrutia. Entonces, una vez consumada esa victoria electoral, lo que estamos enfrentando ahora es una negativa profunda por parte del régimen a reconocer los resultados y una escalada de persecución tremenda, que ya en cifras que da el propio régimen se salda en más de dos mil detenidos que han sido trasladados incluso a cárceles comunes, ha habido incluso el apresamiento de más de un centenar de adolescentes, de menores de edad. Hay más de 200 mujeres que han sido detenidas también en medio de esta escalada represiva.
Son cosas que el propio régimen no se preocupa en ocultar demasiado, porque justamente lo que está pretendiendo lograr en este momento es que se congele cualquier posible reacción de la sociedad civil en Venezuela. Además, está la persecución, como bien señalabas del propio en Edmundo González, de María Corina Machado, ya han sido detenidos otros líderes políticos. Y las protestas están siendo severamente hostigadas, penalizadas, sobre todo cuando la gente se retira de la protesta y se va separando y disgregando, ahí actúan con mayor fuerza a los grupos represivos.
Entonces es muy importante que en este momento la Comunidad Internacional, en primer lugar, se haga eco de lo que está sucediendo en Venezuela, tanto entender que hay un resultado comprobable en las elecciones como por otro lado verificar lo que está sucediendo en materia de violación de derechos humanos y también de crímenes de lesa humanidad. Esto es muy importante que sobre todo los países democráticos y los organismos internacionales pues pueden un papel en este sentido. A la población venezolana lamentablemente le quedan dos grandes opciones o resistir en la misma tónica que lo ha hecho hasta ahora de forma pacífica mediante la orientación ciudadana, actuando como lo hizo en las elecciones el pasado 28 de julio o la otra opción que queda es la emigración.
O sea, no sólo serían 8 millones la cuarta parte de la población, sino que pudiera aumentar en cuestión de próximos meses y años la salida de más millones de venezolanos a toda Sudamérica y a otros estilos como Estados Unidos y Europa. Ya se está viendo un incremento de la tasa de salida de venezolanos tanto por la frontera brasileña como por la colombiana. Los datos son más precisos en el caso de la salida por la frontera brasileña, pero es evidente que, ante la perspectiva de consolidación de un régimen totalitario, que además es responsable de una gran miseria económica en el país, es perfectamente factible que mucha gente decida emigrar por muy difícil que sea este camino.
Ya hay familiares afuera, ya hay personas que se están instalando en los países de acogida y esto por supuesto puede tener un efecto llamada ante los familiares que todavía están en Venezuela. Entonces por eso la crisis venezolana no es solo la crisis venezolana, es una crisis regional y hemisférica. Es imprescindible que la Comunidad Internacional lo vea de este modo y tome cartas en el asunto si no queremos que este problema se siga profundizando, se haga crónico y se siga profundizando en el tiempo.
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