ALERTA CONCEPTUAL WOKE

Durante las últimas semanas hemos sido testigos de cómo el término woke se ha tomado el debate público, a raíz de la participación de José Antonio Kast en un foro en Hungría, donde señaló que en Chile “estamos gobernados por un presidente woke”[1].

El concepto sociopolítico woke ha evolucionado de forma significativa en los últimos cien años. Tiene sus orígenes en la cultura afroamericana y se refiere a una forma aguda de conciencia social y política, particularmente asociada a las injusticias raciales. Esta categoría conceptual se puede rastrear a principios del siglo XX, cuando se empleaba para describir a alguien que estaba alerta y consciente de las injusticias raciales y sociales (Bunyasi & Smith, 2019). A mediados del siglo XX, el término aparece en la música y literatura afroamericana, donde "stay woke" se utilizaba como un llamado a mantenerse alerta frente a las injusticias derivadas de la discriminación racial[2].

En la década de 2010, woke resurge con fuerza en el contexto de movimientos sociales contemporáneos en Estados Unidos, especialmente a través del movimiento Black Lives Matter, que surgió en respuesta a los casos de uso desmedido de la fuerza por parte de la policía y otras formas de violencia contra la población afroamericana[3].En este contexto, ser woke implica una conciencia crítica y un compromiso activo con la lucha contra las injusticias sociales.

El término ha mutado para incluir una mayor conciencia sobre diversas formas de discriminación, expandiéndose a una multiplicidad de grupos, incluyendo aquellos basados en género, diversidad sexual, corporalidad, raza y etnicidad, y otras dimensiones de opresión. Sin embargo, esta expansión también ha generado debates y controversias sobre el uso y la apropiación del término en diversos contextos, llegando a ser, hoy en día, una ofensa utilizada frecuentemente en debates políticos en todo el mundo[4].

Paradójicamente, las mayores críticas al concepto y a sus formas de expresión han provenido del ámbito filosófico y teórico de la izquierda. Este sector ha reaccionado de manera crítica al movimiento woke, acusándolo de ser tribal y de promover un individualismo identitario ingenuo, con fuertes componentes de narcisismo[5]. Esto puede resultar confuso para muchos, ya que el movimiento woke tiene sus orígenes en valores compartidos por los movimientos clásicos de izquierda. Sin embargo, estos orígenes se ven truncados por una serie de supuestos teóricos que terminan por socavar los valores de la izquierda tradicional. Por ejemplo, la izquierda tradicional lucha por una visión de justicia social basada en el igualitarismo, buscando la universalidad de derechos, entre otros, como la educación y la salud. En contraste, la izquierda woke promueve una lucha social centrada en las identidades de ciertas comunidades, buscando favorecer grupos particulares y, a menudo, siendo indiferente a la situación de otros grupos de la sociedad.

Otro punto a considerar es la noción de justicia en la izquierda woke, la cual está íntimamente relacionada al poder. Siguiendo la influencia de autores como Foucault, la justicia, en términos institucionales, es vista como la sedimentación de un discurso impuesto por un grupo dominante[6]. De esta forma, lo woke desconfía de las instituciones que ejercen justicia en un Estado, generando prácticas donde el castigo es ejercido por los propios grupos. Las “funas” o cancelaciones en redes sociales serían una manifestación de cómo estos grupos generan acciones de “justicia”.

A la luz de lo expuesto, se puede afirmar que las diferencias al interior de la coalición de gobierno son más profundas de lo que parecen. Por un lado, nos encontramos con una izquierda con un ethos asociado a una concepción de justicia anclada en la universalidad de derechos sociales. Por el otro, tenemos a la izquierda woke, buscando más derechos para ciertos grupos, profundizando las desigualdades. Un ejemplo reciente es la discusión sobre las Reglas del Uso de la Fuerza, donde se manifestó en su máxima expresión el concepto woke al proponer que las fuerzas de orden y seguridad debían actuar de acuerdo a una diferenciación extrema de los grupos a disuadir. 

El presente texto corresponde a una sección del Informe de Coyuntura Política N° 25 - mayo de 2024


[1] La Tercera. Disponible en: https://www.latercera.com/tendencias/noticia/que-significa-woke-el-polemico-termino-que-uso-kast-para-referirse-al-presidente-boric/OBPSL3C3XRH27K36GSNFJIQKGQ/

[2] Crockett, D. (2020). "Stay Woke": Discourse, Ideology, and the Struggle for Black Freedom. Oxford University Press.

[3] Rickford, R. (2016). Black Lives Matter: Toward a Modern Practice of Mass Struggle. New Labor Forum, 25(1), 34-42.

[4] Neiman, S. (2024) Izquierda no es woke. Editorial Debate.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

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