De acuerdo a los datos de la encuesta de empleo del INE correspondientes al trimestre julio-sept, hay 6.350.423 personas que se encuentran fuera de la fuerza de trabajo, es decir, no tienen trabajo y no buscan, sino que se mantienen inactivas. Esta cifra equivale a un 39,1% de la población en edad de trabajar. Si bien la proporción promedio en lo que va de 2023 es similar, cuando se compara con datos desde 2010 (sin considerar la pandemia) es más alta que el promedio en 1 punto porcentual, siendo similar al dato que se observó al final de 2010.
Las razones para restarse de la fuerza de trabajo son variadas y difieren por género y también por grupo de edad. En hombres, las razones principales son los estudios, los motivos de salud y recibir pensión, mientras que en mujeres, las responsabilidades familiares son la causa principal después de los 24 años.
Más en detalle, en hombres, el 94% de quienes tienen entre 15 y 19 años, tiene como razón principal el estudio, proporción que disminuye a 17% a medida que se acercan a los 34 años. Para el 29% de las personas entre 35 y 54 años la causa principal para estar inactivo son los motivos de salud, mientras que el 16,3% de este grupo etáreo declara estar esperando la estación de mayor actividad. De quienes están por sobre los 55 y los 64 años, el 33% tiene motivos de salud para estar inactivo mientras que el 24% recibe una pensión, causa que toma más relevancia a medida que la edad aumenta. Así, el 76% de quienes tienen 70 años y más recibe una pensión, seguido por un 17% que tiene motivos de salud.
Por otro lado, el 94% de las mujeres entre los 15 y 19 años declara como razón principal los estudios, porcentaje que disminuye fuertemente a partir de los 25 años, cuando las responsabilidades familiares toman más relevancia. Así, para el 61% de las mujeres entre los 25 y 64 años ésta se mantiene como la causa principal de la marginación de la mujer del mercado del trabajo, llegando a ser el motivo del 76% de quienes tienen entre 35 y 44 años. Aunque ya a partir de los 60 años comienza a tomar más importancia, sólo a partir de los 65 años el recibir una pensión pasa a ser el principal motivo para estar fuera de la fuerza laboral. Esto último coincide con que el otorgamiento de la PGU es al cumplir los 65 años y no al momento de cumplir la edad de jubilación.
De estos datos no es posible distinguir entre la PGU y otros tipos de pensión, pero si reflejan la importancia del nivel de ingresos en la vejez como determinante para ingresar o no al mercado del trabajo. Además, cuando se comparan con los de 2017, se observa que si bien el recibir una pensión también era la razón principal para los mayores de 65 años, la proporción era menor: sólo el 47% de quienes tenían entre 65 y 69 años y el 62% de quienes tenían más de 70 años declaraban que no buscaban trabajo porque recibían una pensión. Hoy la proporción personas que se marginan del mercado laboral es mayor: 54% y 69% respectivamente.
El monto de la pensión vejez promedio autofinanciada del sistema administrado por las AFP ha caído 8% en términos reales respecto de 2017. Por lo tanto, la mayor cobertura que tiene la PGU, que llega actualmente al 73% de la población mayor de 65 años y el incremento de su monto respecto de la pensión básica solidaria de vejez que reemplazó (65,7% en términos reales) en 2017, son factores que están incidiendo en la decisión de buscar trabajo o no en la población mayor de 65 años.

