El próximo jueves 27 de julio serán dados a conocer los resultados de la nueva edición de la encuesta de caracterización económica (CASEN) 2022, donde uno de sus principales insumos es la tasa oficial de pobreza. Su trabajo de campo se realizó entre el 1 de noviembre de 2022 y el 31 de enero de 2023.
La encuesta CASEN es realizada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia desde el año 1990 con una periodicidad bianual o trianual[1]. A diferencia de la CASEN en Pandemia 2020, en esta versión se volvió a encuestar de forma presencial y se podrá determinar la pobreza multidimensional.
Es importante recordar que un hogar se considera en pobreza si sus ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas. Para ello se determina una línea de pobreza, utilizando el costo de la Canasta Básica de Alimentos (CBA).
A continuación, se analizan los principales elementos que deberían ser contemplados para determinar la nueva tasa oficial de pobreza. Es importante considerar que es el mes de noviembre del año encuestado el que se toma en cuenta para determinar los indicadores y por eso se utiliza el valor de la CBA de ese mes.
¿Qué ha pasado entre CASEN 2020 y CASEN 2022?
El riesgo de caer en pobreza, por lo general, se asocia a la pérdida del empleo o a enfermedades, ya sea por el costo de la enfermedad o por la imposibilidad de generar ingresos. Sin embargo, en economías con mayor incertidumbre, otro factor a considerar es la pérdida del poder adquisitivo, como la que actualmente afecta a los chilenos por la mayor inflación. Por esta razón, a continuación, se analizan distintos elementos que pueden influir en el bienestar de los hogares.
1. Pérdida del poder adquisitivo de los hogares. Desde la última estimación oficial de la pobreza, en noviembre de 2020 y noviembre 2022, el aumento de la CBA ha sido mayor que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y que el índice de remuneraciones (IR), es decir, existe una importante pérdida en el poder adquisitivo de las familias durante ese periodo (ver Cuadro 1).
Otro elemento que se observa durante ese período es que los alimentos han aumentado de manera importante. Esto último preocupa dado que son los hogares de menores ingresos los que se ven mayormente afectados pues ellos gastan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos y en energía[1].
2. Menos ayuda social. Otro elemento que se debe considerar son las transferencias monetarias que reciben los hogares y que se consideran para determinar el ingreso total del hogar. En el año 2020 se entregaron otros beneficios sociales que fueron implementados para la emergencia sanitaria y fueron considerados en la CASEN en Pandemia 2020. Es de esperar que en esta medición no se entreguen y esto genere un menor nivel de ingresos en los hogares con menos recursos y en una mayor pobreza. Estas transferencias monetarias son: el Bono de Ayuda Familiar[2], Bono de Emergencia COVID-19[3] y el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)[4].
3. Por otro lado, un elemento que podría incidir hacia una reducción de la pobreza es lo que ha pasado con el mercado laboral. Se observa que todas las variables analizadas evidencian una mayor participación laboral, un mayor número de ocupados y una menor tasa de desempleo (ver Cuadro 1). Cuando hay más personas empleadas en un hogar se generan más ingresos y existe mayor bienestar en el grupo familiar.
ESTIMACIÓN DEL EFECTO DE LA INFLACIÓN EN LA POBREZA.
Para evaluar en cuánto de esta alza de precios ha incidido en la pobreza se realiza un ejercicio que supone que los hogares estarían enfrentando mayores costos de la canasta básica, que los ingresos del hogar son reajustados por el índice de remuneraciones (IR) de ese período. Este ejercicio asume que las condiciones laborales y las transferencias monetarias que reciben se han mantenido constante desde la última medición oficial de la pobreza.
Se observa que el aumento en la pobreza que proviene de la pérdida del poder adquisitivo ubicaría a la tasa en un 12,4%, es decir, habrían más de 300 mil personas en pobreza. Mientras que la tasa en pobreza extrema se ubicaría en un 4,8% (Gráfico 1). Este ejercicio deja en evidencia como la inflación tiene efectos muy nocivos en el bienestar de las personas y perjudica a la población con menos recursos.
[1] El 20% de menos ingresos de la población gasta un 37,2% y el 20% de mayores ingresos un 16,9% de sus ingresos en esos ítems.
[2] Beneficio directo pagado por única vez en diciembre de 2019.
[3] Bono para apoyar a las familias más vulnerables que forman parte del Plan de Emergencia Económica. El pago se realizó entre abril y mayo de 2020.
[4] Bono destinado a los hogares que podrían haberse visto afectados económicamente por la pandemia, la población más vulnerable del país, de cobertura y monto variables, pagado a partir de junio de 2020 hasta noviembre de 2021.
[1] Las encuestas aplicadas corresponden a los años 1990, 1992, 1994, 1996, 1998, 2000, 2003, 2006, 2009, 2011, 2013, 2015, 2017 y Casen 2022.

