SIN EMPLEO PÚBLICO LA TASA DE DESEMPLEO PASARÍA DE 8,4% A 9,3%

En el trimestre terminado en febrero 2023, el empleo mostró un crecimiento de 0,2% respecto del trimestre inmediatamente anterior. Es decir, sólo 21.616 personas fueron empleadas, como resultado neto entre la destrucción y creación de empleo de las distintas categorías de ocupados.

Así, mientras se destruyeron 63.020 empleos en las categorías empleador, personal doméstico puertas afuera, familiar no remunerado y asalariados del sector privado, se generaron 84.635 nuevos puestos en las categorías personal servicio doméstico puertas adentro, cuenta propia y asalariados del sector público. De estas cifras destaca la destrucción de 38.339 puestos asalariados del sector privado y por otro lado, la creación de 56.212 corresponden a asalariados del sector público.

 

En el último trimestre se emplearon solo 21.616 personas más que el trimestre anterior

En efecto, el empleo asalariado público ha registrado un inusual crecimiento los últimos trimestres, alcanzando en febrero una variación de 4,9% respecto del trimestre anterior, muy por sobre su crecimiento promedio, impulsado por el empleo en actividades de atención de la salud y de asistencia social y la administración pública y defensa, todas ellas vinculadas al empleo público del gobierno central y al descentralizado.

Incidencias por componentes en el crecimiento mensual del empleo asalariado público (*)

Si en los últimos tres trimestres el empleo público hubiese crecido mensualmente en torno al promedio registrado previo a la pandemia, y asumiendo la pérdida de dinamismo del empleo, la tasa de desempleo de estos 3 periodos hubiese sido más alta. Así, para el dato más reciente, el nivel de ocupados hubiese caído 0,4% respecto del dato anterior (y no crecido 0,2%) y por otro lado, los desocupados hubiesen aumentado en 11% y no 5%. Con todo, la tasa de desempleo sería más alta en 0,9 pp., lo que nos dejaría con una tasa de desempleo de 9,3% en febrero y no de 8,4%.

Es decir, ha sido la creación de empleo público la que ha impedido que las tasas de desempleo fuesen más altas y que ha suavizado la pérdida de puestos de trabajo. Surge la duda razonable de preguntarse cuales son las causas detrás de esta mayor contratación de personas en la administración central, sobre todo cuando hay que hacer un uso eficiente del gasto público y en el caso del sector salud, considerando que con el fin de la pandemia debió traducirse en una estabilización de la contratación de personal.

La tasa de desempleo hubiese sido casi 1 pp. más alta ubicándose en 9,3%

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