El último IPoM proyectó una caída de la inversión de -3,3% durante el presente año, seguida de una contracción adicional, de -4,7%, en el 2023, siendo así el componente de la demanda agregada con mayor caída durante este periodo. Adicionalmente, la encuesta de expectativas económicas de septiembre augura una recesión que se habría iniciado en agosto, mes para el cual se proyecta un Imacec negativo de -0,7%, que sería uno de los componentes de la caída de -0,6% del tercer trimestre del presente año.
De esta manera, la economía chilena estaría ingresando a un nuevo periodo recesivo, en donde el empleo nuevamente será afectado, sin que haya logrado aún ni siquiera alcanzar la cantidad de ocupados que se registraban antes de la pandemia. Así, es de la mayor urgencia la implementación de medidas que logren moderar este negativo impacto, de manera tal que los ingresos de las familias sufran el menor efecto posible.
La respuesta del gobierno dada a conocer hoy, contempla seis áreas que buscan alterar positivamente la trayectoria de la inversión y que podrían ser agrupadas en dos categorías:
- Efecto en el mediano o largo plazo
En esta categoría están las medidas que buscan reducir la burocracia, activar una ventanilla única para permisos y reforzar algunos servicios públicos o consejos que deben dar luz verde a la inversión. Un ejemplo de ello, es el apoyo fiscal al MOP, gobiernos regionales y Subdere para aumentar la productividad con la que operan a través de la optimización de los procesos administrativos y los sistemas informáticos. Asimismo, el reforzamiento del equipo de promoción de inversión extranjera es relevante y si ello viniese junto con la aprobación del TPP11 mejor aún.
Sin embargo, ninguna de estas medidas, varias de las que se han presentado en gobiernos anteriores, tienen plazos de implementación o metas concretas por lo que será imposible medir su grado de cumplimiento.
Por otro lado, los anuncios referidos a facilitar el acceso a la primera vivienda pueden adelantar la decisión de compra, contrarrestando el actual efecto de las mayores tasas de interés. Insuficiente, a su vez, es lo referido a las Direcciones de Obras Municipales, ya que los desarrolladores de proyectos necesitan una mayor certeza en los permisos otorgados.
- Efecto en el corto plazo
En esta categoría se incorporan los anuncios tributarios, que tienen un denominador común en la postergación de la implementación de alzas de impuestos eventuales. Por ejemplo, en el caso del nuevo royalty a la minería, que aún se tramita en el Congreso, se eximiría (por 5 años) el componente ad-valorem del nuevo tributo que se aplica a inversiones con horizontes de varias décadas. Cabe preguntarse, si la postergación de impuestos como estos es percibida como beneficiosa para la inversión, tal vez podríamos acordar que sería mejor sacarlos de la propuesta de reforma tributaria y así apoyar la inversión de manera permanente.
En particular, la propuesta de depreciación semi instantánea durante el próximo año podría puede tener un efecto puntual, ya que es muy relevante para los sectores que son intensos en capital, como la minería, infraestructura y energía, ya que reduce el impuesto a pagar de manera significativa. Dada su efectividad, que en esta ocasión estaría más limitada debido a las restricciones a la utilización de las perdidas tributarias, esta medida ha estado presente en prácticamente todas las agendas pro-inversión de los últimos gobiernos.
En conclusión, la agenda presentada va en la dirección correcta, aunque es posible que en su debate sean incorporadas medidas adicionales que incrementen el impacto, ya que el desafío es sustancial y requiere de un esfuerzo superior al planteado en esta propuesta.