El aumento de la inflación y el mayor precio de los alimentos está afectando a toda la población, especialmente a quienes cuentan con menos recursos. A su vez, son estos grupos los que tienen menos mecanismos para protegerse cuando aumenta el costo de la vida.
Un hogar se considera en pobreza extrema cuando sus ingresos no permiten cubrir sus necesidades básicas alimentarias y en pobreza si no es capaz de cubrir sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias. Para ello, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia define una canasta básica de alimentos (CBA) que mide el consumo necesario para los requerimientos calóricos y nutricionales[1].
Se observa que, desde la última estimación oficial de la pobreza, el aumento de la CBA ha sido mayor que el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El trabajo de campo de la encuesta Casen en Pandemia 2020 se concentró en noviembre 2020 y desde entonces la CBA ha aumentado un 18,5%, de $47.599 en noviembre 2020 a $56.386 en junio 2022, mientras que el umbral para ser considerado pobre subió un 15,6%, de $174.131 a $ 201.230 en ese mismo período y el IPC ha crecido un 15,1% (Ver Gráfico 1).
Para evaluar cuánto de esta alza de precios ha incidido en la pobreza, un ejercicio es suponer que los hogares están enfrentando un costo de la línea de la pobreza más restrictivo y que los ingresos del hogar fueron reajustados por el índice de remuneraciones (IR) de ese período. En ese caso, la pobreza aumentaría en 153.880 personas, de 2.112.185 a 2.266.065, de 10,8% a 11,6%. Mientras, que la pobreza extrema sube en 52.419 personas, de 831.232 a 883.651, pasando de 4,3% a 4,5%. Lamentablemente, puede darse el caso que los ingresos de estas familias desde noviembre 2020 no han aumentado, enfrentándose a mayores costos para cubrir sus necesidades básicas.
En períodos de mayor inflación, el ingreso necesario para cubrir esta canasta básica debe ser mayor. Este ejercicio deja en evidencia que la mayor inflación afecta mayormente a la población con menos recursos y que si los ingresos que se generan provienen de empleos formales le permitirían contrarrestar parte del alza del costo de los precios. No obstante, la pandemia mostró que la informalidad aqueja en mayor proporción a aquella población más vulnerable y que en ese tipo de empleos es más difícil protegerse ante la pérdida del poder adquisitivo.
Dado el aumento de la inflación, la actual administración propuso como medida un aporte mensual compensatorio al que denominó subsidio por la CBA que se comenzó a pagar mensualmente desde abril de 2022. El valor del aporte depende de la diferencia en el valor de la CBA con el año anterior. En el Gráfico 3 se muestra como en junio es de $8.575 mil por personas, es decir, en una familia de cuatro personas este aporte supera los $34 mil pesos.
A esta medida, se suma el reciente anunció de un aporte adicional de $120.000 pesos a 7.554.077 personas. Ambas ayudas se enmarcan en programas existentes y se focalizan en la población más vulnerable. A pesar de que el efecto inflacionario que se espera de estas medidas es acotado, se debe monitorear que no genere un exceso de liquidez amenazando perpetuar con la inflación en niveles altos.
Apoyar con bonos estatales focalizados en la población más vulnerable la pérdida del poder adquisitivo producto de la inflación es positivo, pero no es una solución de fondo. Es por ello por lo que se debe complementar medidas que apoyen a quienes están en situación de pobreza con instrumentos eficaces para identificar a la población más afectada con políticas que generen las condiciones económicas para reducir la incertidumbre, promover la inversión, el emprendimiento y que sea una economía que permita generar más y mejores empleos que es la solución más permanente para quienes viven en condiciones de pobreza.
[1] Su composición se basa de un patrón de consumo de una familia de referencia de un grupo de la población correspondiente al quintil de hogares de menores ingresos per cápita y que fue actualizado en 2015 a partir de la información de la VII Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), levantada entre noviembre de 2011 y octubre de 2012 por el INEMDSF (2015). “Nueva metodología de la medición de la pobreza”. Ministerio de Desarrollo Social y Familia. http://observatorio.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/storage/docs/pobreza/Nueva_Metodologia_de_Medicion_de_Pobreza.pdf


