Argentina, Brasil y Venezuela son economías con grandes particularidades dentro del escenario latinoamericano. Cada una ha seguido políticas heterodoxas, estatistas e intervencionistas, que las han dejado vulnerables ante fluctuaciones en los mercados internacionales. Mientras que en Argentina el Banco Central funciona como un financiador de las medidas gubernamentales, acompañado de una intervención en los precios y con una consecuente inestabilidad económica; en Brasil se ha intervenido fuertemente el mercado cambiario y en otros mercados, como medida para combatir la creciente inflación. Caso aparte constituye Venezuela, que con las medidas tomadas por sus gobernantes, de nacionalización y politización de la economía, ha quedado expuesta y vulnerable a los precios internacionales del petróleo -entre otros riesgos- como es una ineficiencia generalizada. A continuación, se presentan las principales proyecciones económicas de estos tres países.
La inflación es un tema de preocupación para estos tres países, siendo Venezuela quien enfrenta la situación más grave. Durante el pasado mes de noviembre se registró una inflación anual oficial de 10,5% en la República Argentina, la medición no oficial es de 25 a 30%. En Brasil, la inflación es de 5,77%, dando las autoridades a entender que las medidas de regulación de mercados implementados por Brasil para controlar la inflación han dado resultados, a pesar de las consecuencias contractivas colaterales que tiene y tendrá en el futuro. Por otro lado, la inflación en Venezuela que registra JP Morgan es de 52,7%, mientras que para el período anterior, septiembre de este año, fue de 43,4%. El claro problema que esto presenta es ocultado oficialmente, a través del sub informe de las cifras publicadas por su Banco Central, las que dicen que la inflación no ha superado en ninguna ocasión el 5% durante los últimos años.
En cuanto al desempleo, las tres economías tienen una tendencia de debilitamiento, similar, siendo la situación brasileña -todavía- la mejor al respecto. En Argentina el desempleo de este último trimestre es de 6,8%, lo que implica una baja desde el 7,2% registrado en el tercer trimestre. Por otro lado, Brasil cuenta con cifras más favorables: el desempleo para las seis áreas metropolitanas del país fue de 4,6% para noviembre, en comparación con el 5,2% de octubre. Esto representa una baja importante, además de ser la cifra más baja registrada en 2013. Venezuela, en tanto, registró un 6,6% de desempleo durante el mes de noviembre, porcentaje menor al 7,6% de octubre de este año. Vale decir que el desempleo en Venezuela es altamente estacional, siendo históricamente el mes con menor desempleo diciembre, mientras que el con mayor, enero. Es por esto que es de esperar que para diciembre se tenga una cifra similar a la registrada en noviembre, mientras que para enero el empleo se dispare, aumentando hasta cuatro puntos porcentuales.
La evolución del Producto Interno Bruto es similar para Argentina y Brasil. De acuerdo a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, se espera que el país trasandino crezca un 3,4% este año, y un 2,7% para 2014. Para Brasil, en cambio, las proyecciones para 2013 son de un crecimiento de 2,5% y para 2014 de un 2,5%. Además, se observó que para ambas economías la demanda interna, el consumo privado y la inversión evolucionan conjuntamente. Argentina espera un crecimiento de alrededor de 2% para los tres componentes, en tanto que Brasil proyecta un crecimiento de 3,2% para estas variables, que pueden estar sobreestimadas.
El informe de Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, calculó que 10 millones de argentinos viven en la pobreza, o sea, un cuarto de la población. Casi la mitad de los trabajadores tiene un empleo precario o hace trabajos de indigencia. Más de la mitad de los trabajadores tiene un empleo precario. Una de cada 10 viviendas no tiene agua potable. El 20% de los jóvenes argentinos no estudia ni trabaja.
En el ranking reciente de “Inestabilidad” de The Economist, Argentina quedó en la peor categoría, la de muy alto riesgo. Durante las últimas semanas, la crisis energética se ha manifestado con mayor fuerza por las altas temperaturas del verano argentino. El otro elemento negativo de carácter social, son las alzas de precios de los alimentos, que pese a los dos congelamientos en un año, siguen subiendo. En noviembre, los alimentos de la canasta básica escalaron un 6% y en octubre el alza había sido de 4,1%. Para los últimos doce meses, el ascenso de los precios de los alimentos fue de un 36%.
Historia aparte es lo que se proyecta para la República Bolivariana, la que estuvo en recesión durante 2009 y 2010, ya que las políticas económicas y fiscales del país hacen que la recuperación de la crisis sea aún más difícil. Para esta economía se proyecta un crecimiento de 1% en 2013, mientras que para el próximo año se espera que lo haga en un 1,7%, de acuerdo al FMI. Además de esto, se suma al escenario desfavorable un retroceso proyectado para este año de -1,1% en la demanda interna y de -5% en la inversión. La única cifra que se espera sea positiva es la de consumo privado, de 3,9%. Para 2014 se proyecta que esta tendencia se mantenga, aunque con variaciones absolutas algo menores.
En Venezuela se ha fortalecido la política del Comandante Hugo Chávez de designar militares en funciones de gobierno, por parte del Presidente Nicolás Maduro. También hay indicadores significativos que muestran un debilitamiento del control democrático y civil sobre la organización castrense. Los militares participan en el gobierno central, estatal y municipal y cada vez es menor la posibilidad que los militares acepten el control civil. Por otra parte, las muertes violentas en Venezuela siguen aumentando.