A raíz de la polémica levantada en torno a la Tasa Máxima Convencional y al proyecto de ley que presentará el Gobierno y que busca justamente modificarla, LyD analizó el escenario de dicho instrumento.
De acuerdo a este análisis, es un hecho bastante evidente que el mercado del crédito de consumo se ve actualmente afectado por un problema de asimetrías de información, tanto por parte de deudores como de acreedores. Nada o muy poco se hizo en años anteriores para corregir el problema y pareciera ser que ahora se quiere resolver atacándolo de varias maneras al mismo tiempo, lo que podría terminar en una situación en que, por exceso de regulación y fijaciones de precios, el mercado de consumo perdiera atractivo para los oferentes, con lo que se terminaría perjudicando precisamente a quien se quiere favorecer.
Este problema de asimetría se corrige con más y mejor información. Se requiere que los consumidores estén más informados y con mejor educación para efectivamente comparar precios. En el caso de las tarjetas de crédito, en que el riesgo no parece justificar los márgenes, más que fijar precios, basta un poco de información en medios masivos y en los propios estados de cuenta para atenuar una mala decisión evidente por parte de los deudores. El tema no es menor, considerando que el crédito en tarjetas representa un 20% del total. Por otro lado, el problema de información de los oferentes de crédito se resuelve en un grado importante con la posibilidad de contar con información completa de los deudores, tema que es enfrentado en el proyecto de tratamiento de información financiera.
Es efectivo que en parte estas situaciones se atenúan disminuyendo la TMC para el tipo de créditos analizado, pero se están atacando los síntomas, no las causas, y con el costo de desbancarizar al segmento más riesgoso de la población.